viernes, 19 de abril de 2019

La construcción de opinión pública en el caso “Indígenas del Ecuador”


En una sociedad estructurada, existen diferentes manifestaciones de conducta colectiva, las cuales fueron estudiadas desde varias perspectivas filosóficas, sociológicas y psicológicas, entre otras corrientes, que intentaron aportar una comprensión y definición de las clases de comportamiento de una colectividad.

Los indígenas de Ecuador se organizaron y presentaron demandas sociales

Las movilizaciones reivindicativas de la población en el siglo XIX, vinculados a grupos organizados y público definidos (Buitrago, 2010), influyeron en pensadores como Gustave LeBon quien, a principios del siglo XX, intenta explicar la conformación de la multitud, uno de los tipos de conducta colectiva surgidos en las sociedades industriales capitalistas, desde el ámbito de la psicología de las masas (Pierce, 1994), y la define como un producto de la evolución de las sociedades, identificándola con las clases populares que utilizan la violencia y la destrucción como medios para dejarse escuchar.

Una multitud, de acuerdo a la caracterización de LeBon, puede encontrarse en el movimiento indígena de Ecuador que, en la década de los noventa del siglo XX, protagonizó uno de los más significativos hechos de la política moderna de América Latina (Bengoa, 2009), seguida por muchos movimientos de reivindicación social en Centro América y con mayor énfasis en Bolivia. Sus demandas fueron atendidas cuando las multitudes indígenas, predispuestas por motivos emocionales después de siglos de aislamiento y explotación, expresaron su descontento en las ciudades, protagonizando saqueos y ataques a los símbolos del poder criollo (Moreno y Figueroa, 1992).

Estas multitudes anónimas, contagiadas del resentimiento e impelidas por razones inconscientes, fueron en su origen causa de temor de la población urbana, ante la cual se presentaba un grupo humano dispuesto a reivindicar por la fuerza sus necesidades y derechos, sin que los indígenas hayan logrado, en el primer momento de este proceso histórico, traducir el descontento en opinión pública.

El intento de LeBon por explicar las consecuencias violentas de la formación de una multitud como la descrita, no fue considerado en los estudios posteriores sobre la formación de las tendencias públicas, debido a que su naturaleza, hasta cierto punto irracional, impide la estructuración de las mismas. Por ello, investigadores ulteriores como Park y Blumer, desarrollaron sus estudios sobre otra manifestación colectiva, a la cual denominaron el público (Pierce, 1994), que constituye otro mecanismo evolutivo de la sociedad y se caracteriza por la racionalización de su función.

De acuerdo a Pierce (1994), el público fue entendido por Park como un método mediante el cual “las personas de diferentes grupos establecidos pueden organizarse en nuevos grupos” (pág. 45), por ejemplo, los gremios, asociaciones y partidos políticos. Posición complementada por Blumer, quien sostiene que el público es un grupo amorfo variable, el cual se enfrenta en los distintos momentos de la Historia a problemas, que intenta resolver en base al debate de ideas, al argumento y contraargumento de las partes (Pierce, 1994), que es la forma en la que se origina la opinión pública.

Lippmann, por su parte, profundiza las posturas de Park y Blumer, determinando que todo público tiene dos conjuntos de una población; los grupos de interés y los espectadores, que son influenciados por los primeros (Pierce, 1994), dentro de este proceso de discusión, que busca evidenciar el problema plantearlo de determinada manera o encontrar las soluciones. En este escenario, Foote y Hart sostienen que existen cinco fases (Pierce, 1994), las cuales se desarrollan en diferentes procesos históricos, como en la consolidación del movimiento indígena de Ecuador.

Como se manifestó, las primeras irrupciones de los movimientos indígenas en las urbes se manifestaron como multitudes violentas, pero en el mismo período histórico, los grupos de interés del indigenado buscaba una forma de que su lucha sea aceptada por el Estado ecuatoriano, lográndolo con el posicionamiento de la interculturalidad y plurinacionalidad, dos categorías que surgen como una forma alternativa de lucha política, como señala Antonelli, M. et al. (2002).

El problema de origen para los indígenas fue cómo plantear una lucha reivindicativa propia, alejada de las organizaciones políticas y religiosas que los apoyaban, que sea a una vez antagónica con la sociedad criolla y planteando propuestas de índole nacional que afectaban a todo el Estado. En la fase propositiva, como señala Sánchez-Parga (2010) coincidiendo con Touraine, el debate lleva a formular líneas de acción que intentan resolver esta contradicción, definiendo y estructurando los principios de identidad, oposición y totalidad.

En la fase política, los grupos de interés debaten activamente sobre la esencia del problema, los indígenas lo enfrentan planteando el concepto político de interculturalidad, como mecanismo para “la decodificación y deconstrucción del orden del saber constituido desde el poder” (Antonelli, M. et al., 2002, pág. 93). Pero, enfrentan la totalidad a través de la plurinacionalidad con el fin de transformar el Estado criollo, como señala Antonelli, M. et al. (2002), afectando sus concepciones constitutivas occidentales, en los ámbitos políticos y jurídicos.

Los indígenas buscaron su propio camino político y crearon el movimiento Pachakutik

Dentro de la fase del programa, los indígenas rompen con sus antiguos aliados de izquierda y proponen alianzas con ellos, en calidad de iguales, (Sánchez-Parga, 2010), generan el levantamiento indígena de 1990, como mecanismo de fuerza frente al Estado, que les permite sentarse a negociar con las autoridades; y, en la fase de evaluación, donde se debate sobre el éxito o fracaso de las acciones generadas, deciden participar en la vida político - electoral del país, creando en 1995 el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik (MUPP), que no solo agrupa a indígenas, sino a criollos que se adhieren a sus propuestas (Sánchez y Freidenberg, 1998).

Para 2018, el movimiento indígena ha sufrido avances y retrocesos, de estos últimos podemos visualizarlos en el faccionalismo organizativo (Sánchez-Parga, 2010) y la alta migración del campo a la ciudad, dispersando geográficamente las originarias entidades comunitarias. Del antes poderoso MUPP, se evidencia su debilitamiento ante el avance de nuevas tendencias dentro del movimiento en las provincias con mayor población indígena de Ecuador. En Chimborazo, por ejemplo, la organización participativa de los indígenas deviene en masa, cuando sus líderes se dividen y secuestran los canales de comunicación de las bases comunitarias, obligándolas a definirse electoralmente por uno de los caudillos indígenas de Pachakutik, Amauta Yuyay (evangélicos) o Minga.

Bibliografía

Antonelli, M. et al. (2002), Movimiento indígena ecuatoriano: Construcción política y espitémica. En Dávalos, P. Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder (pp. 89-97). Caracas: CLACSO.

Bengoa, José. (2009). ¿Nova etapa de Emergência Indígena na América Latina? (pp. 07-22). Cuadernos de antropología social No. 29. Recuperado en 16 de abril de 2018, de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-275X2009000100001&lng=es&tlng=pt

Buitrago, J. (2013), Charles Tilly y Lesley J. Wood. Los movimientos sociales 1768-2008. Desde sus orígenes a Facebook. Barcelona: Crítica, 2010. 368 páginas. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura [en línea], 40 (enero-junio). Recuperado el 16 de abril de 2018, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=127128090019.

Moreno, S. y Figueroa, J. (1992). El levantamiento indígena del Inti Raymi de 1990. Quito: Fundación de estudios Sociales y Ed. Abya Yala.

Price, V. (1994). Opinión pública: esfera pública y comunicación (pp. 41-66). Buenos Aires: Paidós.

Sánchez, F. y Freidenberg F. (1998). El proceso de incorporación política de los sectores indígenas en el Ecuador. Pachakutik, un caso de estudio (pp. 65-79). Revista América Latina Hoy No. 19.

Sánchez-Parga, J. (2010). El movimiento indígena ecuatoriano (pp. 85-96). Quito: Ed. Abya Yala.

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