sábado, 17 de febrero de 2018

¿Cómo ser un líder inteligente?

De acuerdo al libro “Allegro ma non troppo”, de Carlo María Cipolla, las personas inteligentes se pueden definir como aquellas que "haciendo bien a los demás, se lo hacen a sí mismos", lo que difiere de la persona malvada, quien hace daño a los demás para obtener beneficio propio o de su grupo.

Con esta definición, se analizarán en esta entrada las características de un líder inteligente, que busca el beneficio de su comunidad, tanto en el aspecto material como en el espiritual.

El caudillo demagogo vela por los intereses de su grupo y el populista demagogo
por sus propios intereses mesiánicos
Aunque los políticos realizan un programa de gobierno bajo el supuesto de que tendrán recursos para desarrollarlo, una vez en el poder se darán cuenta que los recursos son limitados, aún escasos y que, frente a sus dilatadas ofertas de campaña, no hay dinero que alcance.

Por lo tanto, los planes demagógicos crean ilusiones (esperanzas y espejismos), en los ciudadanos que, cuando no se cumplen las propuestas o los recursos utilizados en programas sociales se termina, van a degenerar en un rechazo general a la política y en la merma de la credibilidad de los actores políticos y sus organizaciones.

Por supuesto que la demagogia suele dar buenos resultados electorales, como en el caso de los políticos populistas y caudillos (malvados, diría Cipolla), que sostienen sus campañas alimentando esperanzas y odios entre población, pero por otro lado, sus desastrosas administraciones finalizan en derrocamiento, cárcel o fuga, inclusive en cadalso para el líder y sus obsecuentes seguidores.

Un líder inteligente escucha, propone e impulsa ideas que benefician a todos
Definido el tipo de liderazgo que no queremos, en esta entrada hablaremos de los líderes inteligentes, aquellos que encuentran la manera de convencer sin mentir, de tomarse el poder sin enfrentar a los ciudadanos. Estos líderes basan su campaña en la investigación socio – política antes que en el carisma demagógico, descubriendo cuáles son las necesidades y sueños de la población y construyendo un programa que reúna estos elementos como soluciones a un contexto social, político, económico y cultural determinado.

Un líder inteligente sabrá ofrecer únicamente lo que puede cumplir y de ser el caso, ya en el gobierno, hacer más de lo ofrecido, si las condiciones lo permiten. Esto tiene como base una ética de lo público, donde prima el servicio sobre el interés particular. Así el político conserva y/o incrementa su credibilidad, puede reelegirse, fortalecer su organización política para que permanezca en el poder por varios periodos y dejar un legado democrático en la sociedad que se volverá parte de la dinámica de una ciudad, de una provincia o de un país.